EL CAPITAN SCHETTINO: ¿HEROE O VILLANO?

Gestoria Nautica Adell , traslada esta reflexión sobre el capitán del crucero naufragado en Italia.

La realidad, siempre está en la experiencia vivida….

SCHETTINO ¿HEROE O VILLANO?
En mi opinión ni lo uno ni lo otro, un buen capitán que hizo lo que en cada momento pensó que había que hacer.
Reflexiones sobre lo que pudo pasar, basadas en que nadie miente, es decir, todos los involucrados dicen “sú” verdad.
¿Ordenó Schettino acercar el barco a la isla?
Por supuesto, solo el podía hacerlo. El “saludo” a una isla o pueblo es un tradición, le da romanticismo al viaje, si se comunica al pasaje supone un homenaje al protagonista, el jefe de camareros, persona crucial, junto con el “chef” y otros en un crucero. El pasaje probablemente contribuiría con una ovación al homenajeado. Son técnicas para crear equipo.
¿Dirigió Schetino la maniobra del “saludo”?
Probablemente no. Por la hora debía ser la “guardia” del “tercero”. En un barco de esa categoría el “tercero” debe de ser un capitán probablemente con experiencia en mando. El “tercero” probablemente fuera el que la “cagara”, aunque Schettino ni nadie ha puesto la mira sobre el.
¿Mintió Schettino cuando declaró, que había sido una roca no marcada en la “Carta”?
No. Cuando hizo esta declaración el no podía conocer la trayectoria real que había seguido el buque, Confiaba plenamente en su oficial, como no puede ser de otra manera. Un oficial que no tenga la absoluta confianza de su comandante, en este tipo de buques no dura un día a bordo.
¿Mintió Schttino cuando declaró que había salvado miles de vidas?
No. Probablemente el si fuera quien ordenara la maniobra de dirigir el buque de nuevo a la isla y encallarlo en aguas menos profundas. Puede incluso que mandara inundar compartimientos a estribor para forzar la escora a esa banda. El barco se escoró a la banda contraria a la de la avería, cosa que solo se justifica por que se lastrara a esa banda. Tanto la localización de la avería, como el que al hundirse tocara primero fondo en estribor deberían de haber provocado que el barco se hundiera escorado a babor, lo que hubiera sido una catástrofe.
¿Ordeno Schettino tarde la evacuación?
No. Había 4200 personas a bordo. No se puede ordenar una evacuación de esa envergadura hasta que se está completamente seguro de que será necesaria. El pánico está asegurado en esos casos y el pánico mata gente. Se había hecho una maniobra para tratar de poner el barco a “salvo”, había que esperar a ver si esa maniobra era efectiva. Cuando el barco empezó a escorar se ordeno la evacuación, no antes.
¿Dirigió adecuadamente la evacuación?
Ni si, ni no. En una evacuación de un buque de estas características con 32 o 34 botes salvavidas, cada uno con una dotación de al menos tres personas de la tripulación, todo depende de esos tripulantes, de su preparación y entrenamiento previo, de su capacidad de mantenerse serenos y transmitir esa serenidad al pasaje. El capitán, oficiales o cualquiera persona que ejerza el mando llega un momento en el que ya no puede hacer (“decidir u ordenar”) nada. En ese momento, como cualquier ser humano, tiene el derecho de ponerse a salvo. Dice que se cayó a un bote, en el que iban sus oficiales. A lo mejor consideró que era el momento de poner a salvo a sus tripulantes y así lo ordenó. Probablemente alguno de ellos le empujo con ellos. No se cayó, le tiraron.
¿Debería Schetino haberse hundido con su nave?
Hasta hace unos años en el que estos asuntos se regían por leyes penales de carácter militares pues sí. Con esto se concentraban todas las responsabilidades en una sola persona que además estaba muerta y por lo tanto se le podía “glorificar” o “vilipendiar” a conveniencia. Se dejaba a salvo al resto de los actuantes y se simplificaba todo. En un estado de derecho moderno las cosas no funcionan así. Por ejemplo en el accidente de “Spanair”, en aviación casi siempre todos están muertos, ya se ha perdido la costumbre de echar la culpa al “muerto”; y eso que está vigente la “Ley penal Aérea”, (los controladores son reos de sedición). Al final se han encontrado los responsables; unos “simples” técnicos de mantenimiento. La industria del crucero explota el romanticismo de lo clásico, del pasado, en su propio beneficio. Si el Capitán no se hunde con su barco es un “villano” y se eluden responsabilidades y sobre todo mala imagen. El negocio continua. Se venden “periódicos” etc… Si “Schetino” hubiera muerto sería un héroe, la prensa estaría “crucificando” al “tercero” y también seguiría el negocio.
¿Fallo la evacuación?
Parece evidente que sí, pero podría haber sido lo contrario. Más de la mitad de los botes salvavidas, todos los de estribor no se utilizaron, al menos al principio de la evacuación podrían haberse empleado. Sin embargo los hechos finales demuestran que tampoco fueron necesarios. Si su “no uso” fuera deliberado hubiera sido acertado, contribuyeron a mantener la escora del buque a estribor.
¿Quién mato a la gente?
En este caso, el pánico mató a alguna gente. El que mantuvo la calma y permaneció a bordo, aunque de pie sobre el costado se salvó. Alguno que se arrojo al agua, para evitar ser arrastrado por el remolino del previsible hundimiento, se ahogó aunque por la cercanía a la costa muchos se salvaron (decisión acertadísima del Capitán). Aquí las “películas” propagandísticas de naufragios no ayudaron demasiado. También habrá habido casos, probablemente la mayoría de los desaparecidos, de gente que estuviera en sus camarotes o en otras dependencia inferiores y que por cualquier causa no se enteran a tiempo y cuando la escora fuera ya importante no pudieran salir o escalar hasta cubierta.

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  • Antonio Adell Romero

    Gestor administrativo náutico

    Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona desde el año 1986.

    A partir del año 1989 y previa superación de las pruebas de acceso, está colegiado en el ILUSTRÍSIMO COLEGIO DE GESTORES ADMINISTRATIVOS DE CATALUNYA con el número 1661.

    La colegiación garantiza el rigor y la eficacia en la gestión dentro de las normas administrativas españolas.

    Desde entonces y hasta el día de hoy, siguiendo una tradición familiar que se remonta al año 1959, ejerce la profesión de forma interrumpida en la especialidad de GESTORIA NAUTICA, al frente de su despacho profesional.

    Acumula más de veinte años de experiencia titulada.